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Un nuevo reto para 2016, dejar de fumar!

Teniendo en cuenta de que a mis veintiséis años llevaba trece fumando y que desde los nueve hacia atrás recuerdo bastantes pocas cosas como el porno casero de mis vecinos mexicanos que me encontré hace unos años, casi puedo asegurar que la mayoría de los momentos de mi vida lo he pasado con un cigarro en la mano: cuando copié en mi primer examen, la primera vez que me emborraché y… bueno… la primera vez que fumé. Y debo reconocer que en todo este tiempo lo hemos pasado genial, mis cigarros y yo. Sin embargo, uno crece y empieza a darse cuenta de lo que le conviene a él y a quienes de verdad se quiere, y así llegué a la conclusión de que ya iba siendo hora de que cada uno siguiese su camino por separado.

Como he dicho, los inicios distaron mucho de ser fáciles. Al igual que ha hecho la gran mayoría de fumadores del mundo, intenté dejarlo de varias y variadas formas y, al igual que les ha ocurrido a la gran mayoría de fumadores del mundo, la dependencia del hábito y los productos utilizados por las compañías tabaqueras acabaron varias veces con mi empeño –cosa que utilizaba de excusa, por otra parte, para abandonarme nuevamente a la tentación–.

A continuación describo algunos de los métodos fallidos que seguro que a más de uno le sonarán.

– El cigarro falso: En las farmacias venden una especie de palito parecido a un cigarro, que es de plástico y sabe a menta –al menos el mío sabía a menta–. La idea es que, cuando tienes ganas de fumarte un cigarro, te metes el invento en la boca, con lo que se supone que te quita o reduce las ganas de fumar. Pues bien, lo único que conseguí con este método es que el farmacéutico se riera de mí cuando le aseguré por el alma de mi madre que iba a dejar de fumar gracias al artilugio. Y lo que es peor: soportar las carcajadas de mi grupo de amigos cada vez que sacaba el cigarro de plástico y empezaba a chupar por esa horrorosa boquilla que tiene. Después de aquel ridículo, lo único que se me ocurrió hacer fue fumarme un cigarro de verdad para poder olvidarme de todo aquello, con lo que se convirtió a corto plazo en un método fallido.

– Cortar por lo sano: Para mí, el peor de todos. Se origina la noche en que te estás fumando un cigarro, lo miras atentamente y dices: “Valiente mierda me estoy metiendo en el cuerpo” –gran verdad, a pesar de todo–. Entonces lo tiras y juras por lo más sagrado que nunca más volverás a meterte una cosa de ésas en la boca. Sin embargo, la mayoría de las veces lo primero que haces a la mañana siguiente es fumarte uno. Es el método más intentado, pero estoy convencido de que a nadie le ha dado resultado nunca –aunque dicen por ahí que si te lo propones con antelación y estableces un día en el calendario para dejarlo, funciona–. Método fallido.

– Chicles de nicotina: Los que hayan probado alguna vez un chicle de éstos saben que son tan asquerosos que lo mejor que se puede hacer después es fumar un cigarro para quitarte el mal sabor. Método fallido.

– Caramelos mentolados vs. cigarro: ¿Y quién no ha intentado cambiar el cigarro por el hábito de chupar caramelos mentolados, como los famosos Pictolín, auténticos abanderados en la lucha contra la nicotina? Al principio funciona, pero luego uno se adiciona a tanto caramelo y la única forma de quitarte el mono es volviendo a fumar, o la garganta acaba resintiéndose por tanto frescor. Una vez más, método fallido.

No obstante a que no me han servido, animo a los que deseen dejar el vicio del tabaco que lo intenten. Puede que no sirvan, pero te diviertes y tienes algo que contar.

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Tiempo de balances: lo que aprendí en este año casi por terminar

 

10. Al paso del tiempo te arrepientes de las cosas que no hiciste, pero jamás hay que arrepentirse de las cosas que se hicieron, por que aunque hayan salido mal, son lecciones para no seguir burreando.

9. El ser siempre el malo(a) del cuento es una defensa muy frágil; en cualquier momento alguien más fuerte de lo que pensabas encuentra tus puntos débiles y adios a la fortaleza intocable.

8. La nostalgia es muy poderosa; te hace recordar epocas pasadas que parecen porno argentina; pero también te hacen darte cuenta de los errores cometidos.

7. Los sueños no son eternos, tarde o temprano se despierta y ahí esta la realidad, no siempre dulce. R.I.P. por el hermoso sueño que fue Webmedia.

6. Las palabras de los hombres son confusas; cuando dicen que no, en realidad dicen que no, pero también la mayoría de las veces cuando dicen que no significa “échale más ganas, ya casi lo logras”.

5. El dinero si puede comprar la felicidad, al menos una felicidad del tipo material, es reconfortante poder tener lo que siempre has deseado materialmente sin necesidad de decir “mami dame dinero”. El problema principal es que ahora es la propia economía la que se ve dañada.

4. Eddie Vedder sigue siendo el hombre de mis sueños. Pero también me doy cuenta de que el hombre que cumple mis expectativas está más cerca de lo que pensaba, solo hay que dejar de fantasear.

3. La vida da muchas vueltas y te lleva a lugares que no te esperas; un día estas haciendo una cosa y después regresas a donde empezaste. Habrá que darle otra oportunidad a la ciencia, quizá esta vez si resulte.

2. El alcohol en exceso puede provocar grandes cambios en la vida … la mayoría desastrozos, pero también pueden ser reveladores.

1. Corrección al punto 1 del año pasado: A excepción de aquello que te pueda ocasionar daños irreversibles o incluso la muerte, TODO lo que te gusta se co*e (cambiar el * por la letra más conveniente).